domingo, 15 de enero de 2012

Últimas palabras

La gente en la sala estaba expectante ante lo que allí iba a suceder. Muchos habían pasado largo tiempo a la espera de poder ver aquel espectáculo, y otros, rezaban por que aquel día nunca llegara.

La aterciopelada cortina se descorrió lentamente, dejando al descubierto a aquel hombre con aspecto diplomático. A cada lado, un corpulento hombre le resguardaba. Uno se le acercó y susurró algo al oído, algo apenas perceptible por el gentío. Una vez acabado, un potente pitido que brotaba del micrófono machacó los oídos de los presentes por unos instantes, luego, el hombre carraspeó y empezó a hablar.

- Hola a todos los presentes. Antes que nada me gustaría darles las buenas noches y decirles que muchas gracias por acompañarme en estos tiempos tan difíciles. Veo a gente conocida en el público. Veo familiares, veo amigos, y también veo a gente que no había visto en mi vida. Aunque nunca está de más conocer gente nueva. - El público rió el comentario - Bueno, como iba a decir. Gracias por asistir. Han sido tiempos duros, yo lo he vivido en mis propias carnes y los más allegados a mi casi podían rozar lo que sentía; pero nada más lejos de la realidad. Usaré estas palabras para decirles una única verdad. No existe lo correcto.

La gente, comenzó a cuchichear entre ellos; pero en cuanto vieron que iba a proseguir su discurso, callaron de inmediato.

- Como iba diciendo, no existe lo correcto. Todos cometemos errores, pero ¿No son los errores lo que nos da la experiencia? Yo cometí errores, por eso me encuentro aquí ahora mismo... dándoos este aburrido discurso. Pero gracias a ello, he aprendido. Al igual que seguramente lo habréis hecho vosotros. Podéis pensar que no soy el más indicado para hablar de errores, pero simplemente os doy mi humilde opinión. Y ahora, es cuando os daré el mejor consejo que os hayan dado en vuestra vida. ¡VIVID! Vosotros sois libres, vivid la vida. No temáis cometer errores, cometedlos y luego enriqueceros de la experiencia. No temáis ser quien realmente sois, vivid la vida tal y como la sintáis. Haced aquello que os haga sentir bien, piensen lo que piensen los demás. Escribid un libro, amad apasionadamente, ¡bailad!, disfrazaros y andar así por mitad de una avenida. Da igual lo que hagáis, pero vivid la vida. Vividla sin dañar a nadie, y ser los más felices del universo. Que nada se interponga entre vuestros sueños y tú. ¡LUCHAD! Luchad por lo que sois y por lo que queréis ser. No os dejéis amedrentar. Afrontadlo con valentía.

Una lágrima, pura y cristalina, brotaba de sus ojos y descendía por las mejillas hasta precipitarse al vacío por el precipicio de su barbilla. Una señora sentada en primera fila lloraba desconsoladamente mientras no dejaba de repetir <<Mi hijo, por Dios, mi hijo...>>

- En resumen....- Tragó saliva y respiró profundamente- ¡¡SED QUIENES REALMENTE SOIS, VIVID LA VIDA TAL Y COMO QUERÉIS VERLA Y LUCHAD POR LO QUE QUERÉIS!!

El silencio ahora lo invadía todo. Uno de los dos cerberos que tenía a su lado se le acercó y le susurró al oído.

- ¿Ha acabado, 8009354?
- Sí -Respondió tajante.

En hombre asintió con la cabeza.  Un hombre al lado de una enorme máquina pulsó un botón y los voluminosos frascos que había sobre ellos se vaciaron casi de inmediato; recorriendo un largo tubo de plástico hasta introducirse en el interior de su cuerpo. El hombre poco a poco cerró los ojos. Al cabo de unos minutos, el hombre que había accionado la máquina se acercó y le tomó el pulso.

- Hora de la muerte 17:53 del 15 de enero. La ejecución del preso ha finalizado con éxito.

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