viernes, 1 de junio de 2012

Reseña: "Bioshock: Rapture"

"Bioshock: Rapture"
de John Shirley
Portada del libro "Bioshock: Rapture"
"Soy Andrew Ryan y tengo una pregunta que hacerte, ¿acaso un hombre no tiene derecho al sudor de su propia frente?. No, dice el hombre de Washington, pertenece a los pobres. No, dice el hombre del Vaticano, pertenece a Dios. ¡NO! dice el hombre de Moscú, pertenece a todos. Yo rechacé esas respuestas. En vez de eso, elegí algo distinto. Elegí lo imposible. Elegí... Rapture"

Con este monólogo de Andrew Ryan se nos muestra por primera vez la ciudad sumergida de Rapture en el videojuego “Bioshock”, uno de los juegos más condecorados y con mejor crítica, con una aventura apabullante y unos gráficos y un guión sublimes. A este le vino la secuela: “Bioshock 2” en la que pasábamos a controlar un gigantesco Big Daddy y volvíamos a pasearnos por la calles de Rapture.

Ahora, con “Bioshock Infinite” abriendo una nueva secuela en la que salimos de Rapture para adentrarnos en una ciudad suspendida en el aire, parece ser que John Shirley ha decidido contar la parte que no sabíamos de Rapture: sus orígenes.

Todo tiene un origen, y la ciudad sumergida de Rapture no iba a ser menos. El libro comienza en el despacho de Andrew Ryan, donde comienza a gestarse en su cabeza la idea de Rapture. Poco a poco se van presentando personajes de los más carismáticos. Y es curioso que aparecen (Algunos de una forma más fugaz que otros) todos los personajes que han aparecido en las dos entregas. Cuando los personajes como Frank Fontaine, Andrew Ryan, Suchong los demás comienzan a grabar su voz en las grabadoras puedes escuchar el eco en tu cabeza, las mismas palabras con la voz de los personajes y recibir una oleada de nostalgia.

He de decir, la verdad, que el libro no está demasiado bien escrito. No en cuanto a tema de guión o historia se refiere (En ese caso, la verdad, está muy logrado) pero la manera de contarlo, a mi parecer, no ha sido la adecuada. Ha dejado muy de lado personajes que cambian la manera de ser y de vivir en Rapture y los delegan más a un segundo plano, por no hablar de la “creación” de los Big Daddys y las siniestras Hermanitas que queda apartado a las últimas 50 páginas.

De todas formas y pese a todo esto, todo aquel que HAYA JUGADO A LOS DOS JUEGOS (El libro como no, está repletito de Spoilers para todo aquel que no haya jugado) disfrutará como un enano con este maravilloso libro.



¡El hombre elige! ¡El esclavo obedece!”


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