jueves, 28 de junio de 2012

Reseña: "El Manantial"

"El Manantial"



Quince años después de la Noche del Desastre, sólo quedan las ratas y la apuesta por la supervivencia (stop). La Enfermedad ha resultado peor que el mismísimo Diluvio bíblico (stop). Los vivos bastante tienen con conservar el pellejo (stop). En un instituto medio abandonado en mitad de una ciudad fantasma sobreviven Abel y Verona (stop). Eran unos críos cuando sucedió el Desastre (stop). Quince años después se han convertido en dos verdaderos hijos de puta (stop). Esta, es la introducción que aparece en la contraportada de la nueva novela de Alejandro Castroguer. Y con estas palabras ¿Cómo es posible resistirse a comprarla?

Brutal. Esta novela carece de un adjetivo más aproximado para definir la novela. El mismo autor nos hacía la boca agua hablándonos de la brutalidad de la obra, de sus escenas de sexo explícito y de la repercusión que tendría. Se quedaba corto.

Es la primera novela editada por Dolmen que contiene un sello alertando de que su lectura está indicada para mayores de 18 años, y no es para menos, ya que su contenido está a caballo entre un film de Saw y una película X.

Ésta nos habla sobre la historia de Abel y Verona, que perfectamente podrían encarnar el papel de un “Adán y Eva” en su país (Así denominan ellos al instituto en el que se guarecen de los muertos). Pronto te acostumbras a sus propias definiciones de objetos y lugares (tales como “vaso de fuego”, “la guarida”, etc.), te recreas cantando dentro de tu cabeza The End del grupo The Doors junto a los protagonistas e incluso puedes sentirte como el mismo Abel si tienes a mano un fabuloso martillo True Temper.



La historia está sólidamente construida, y los zombies son simplemente el marco de fondo, no se les echa mucho de menos. Los personajes están excelentemente definidos. Llegas a encariñarte con ellos, reír, asustarte, odiarlos e incluso enternecerte con ellos por muy brutales que hayan sido sus actos. Los personajes se dejan querer y odiar.

Otro de los puntos fuertes de la novela es la soltura que tiene Alejandro Castroguer blandiendo su pluma. Recreándose hasta el más mínimo y pudoroso detalle y con una prosa muy bien esculpida.

Esta completísima novela es ágil y se lee antes de que puedas darte cuenta. Aunque no todo en la novela es bueno. Sí que es verdad que los saltos espacio–temporales no están muy bien definidos (solo con un doble espacio) y pueden instar a confusión en algunos momentos. Otras veces simplemente sigue narrando como si ese doble espacio no significara nada. A parte de algunos fallos de edición en palabras, repeticiones o ausencia de ellas. (Con El Cuarto Jinete pasó una cosa similar).

Así que si quieres (o te atreves) a adentrarte en el instituto junto a Abel y Verona, prepárate para las salpicaduras de sangre y semen, coge el martillo más cercano y tenlo siempre a mano mientras lees esta fantástica novela. Nunca se sabe que puede pasar.

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