jueves, 12 de enero de 2012

El secreto entre los árboles (Parte 6)



Apenas los primeros rayos de Sol habían comenzado a brotar de la escabrosa cima de la montaña cuando Marcos ya estaba en pie, preparándolo todo para irse con Pablo de excursión. Recogió sus cosas y las embutió todas en la vieja mochila de piel y partió.

Comenzó a brincar alegre de rama en rama, de tronco en troco, como era natural.  Ese era su medio de transporte, no conocían otra manera de desplazarse que imitando a sus antepasados evolutivos a través del denso bosque.

En cada tronco había hasta tres casas en diferentes alturas. Todas bien alejadas del suelo, el cual no querían volver a pisar jamás (aunque probablemente, ninguno de ellos lo había hecho nunca). Los antiguos maestros les enseñaron a odiar el suelo, que para ellos era prácticamente una pena de muerte por sucumbir a los animales salvajes. Compartían el techo del bosque con todos los pájaros que por ahí revoloteaban alegres.
Había una parte de Gaia donde las gruesas ramas de varios troncos se unían, formando una especie de “suelo” ficticio, como un espejismo. Los antiguos maestros decían que en antiguo mundo, aquello recibía el nombre de “plaza”, y así quedó inscrito en la corteza. “Plaza central de Gaia”. 

Allí, sentado con la maleta cargada a la espalda, se encontraba Pablo; buscando en las profundidades de su nariz un complemento para el desayuno que acababa de tomar.
 ¡Hola, Pablo! ¿Listo para ir al manantial?
- ¡Por supuesto! Aunque mi padre me ha advertido que tengamos mucho cuidado, dice que allí hay un claro      en el bosque por donde pasa directamente la luz del Sol.
-        -  Tranquilo, no volveré a acercarme a los rayos del Sol de nuevo, mira – Marcos le mostró la quemadura que tenía en el brazo – Me lo hice el día que llegamos a la frontera.

Pablo miraba fascinado aquella quemadura. Tenía pinta de que iba a curarse bien y a no dejar marcas; pero él no la miraba en el aspecto médico, la miraba como una medalla; una medalla al valor, y también a la insensatez.

Sin distraerse ni un minuto más, comenzaron su particular carrera entre los árboles en dirección al manantial.  Saltaban y jugueteaban entre ellos, cruzándose en sus respectivas trayectorias, peligrando más de una vez su integridad física. Aunque nada de aquello pasó. Al cabo de prácticamente una hora, ya habían llegado.
<< ¡Es aquí!>>  Espetó Pablo. Ante ellos se encontraba una maravilla digna de admirada durante eones. Los troncos de los árboles casi unidos unos a otros, hacían un círculo perfecto alrededor de un pequeño lago de aguas cristalinas. En la parte superior, la copa de los árboles era inexistente; lo que mostraba  al magnánimo astro Rey, flotando alto y brillante en el firmamento.

-         -  Madre mía... ¡Es alucinante! – Dijo al fin Marcos – Es precioso.
-    - ¡A qué sí! Mi madre me dijo que solía traerla aquí mi padre cuando eran novios, aunque no sé qué encontrarían aquí de divertido los dos asolas lejos de la ciudad. 

Ambos siguieron contemplando un rato más aquella agua cristalina. En el fondo del pequeño lago, las piedras eran perfectamente visibles. Un par de enormes insectos con grandes patas se deslizaban por encima del agua, como si patinaran sobre hielo. La superficie del agua reflejaba pequeños rayos de Sol, haciendo que brillara como una piedra preciosa. De fondo, el gorjeo de los pájaros hacía de banda sonora sobre el claro en el bosque.

Marcos y Pablo abrieron las mochilas, sacando de allí un pequeño tentempié; después de tanto tiempo dando saltos, les había abierto el apetito. Marcos sacó una especie de pasta hecha a base de insectos y un trozo de pavo; y Pablo sacó un trozo de corteza de árbol a modo de plato y en su interior se encontraba una pasta de igual aspecto que la de Marcos. Ambos engulleron con suma ansia el preciado bocado.

Cuando hubieron acabado, se acomodaron plácidamente sobre las ramas de los árboles donde habían comido. Marcos no paraba de mirar el agua, era casi hipnótica, y nunca había visto más agua que la que  ponía su madre en el vaso o la que veía fugazmente cuando llovía.  

-            -  Oye… ¿Qué te parece si nos vamos al agua?
-      - ¿¡AL AGUA!? Debes de estar loco…sí, debes de estarlo para decir semejante estupidez. Habría que   bajar al suelo, Marcos. ¡AL SUELO!
-            -  No sé, ¿No te pica la curiosidad?
-      - A mí lo único que me pican son los mosquitos por la noche. Creía que tus locuras acabarían cuando   llegamos a la frontera con la zona muerta. Pero nooooo… En serio, estás como una chota.
-          - Yo voy a bajar – Insistió decidido.
-          -  ¿Lo…lo dices en serio? – Titubeó Pablo.
-          - Sí.
Pablo comenzó a recitar montones de razones por las cuales no debía bajar ahí abajo, pero Marcos no le escuchó. Se lanzó al vacío, cayendo sobre las ramas que había a niveles inferiores, así hasta que llegó el último nivel.  Ahora se encontraba sobre el último nivel antes de tocar el suelo. Dudó en si debía hacerlo, recordaba constantemente todo lo que decían sobre lo peligroso que era permanecer en el suelo, recordando las palabras de los maestros.

<<Jamás debéis tocar el suelo, jóvenes. El hombre no ha nacido con fuertes garras ni poderosos dientes. No tiene un pelaje denso ni una vista que los demás animales envidien. No tienen plumaje ni tampoco alas con la que surcar los cielos. Pero lo hombres tenemos una habilidad que no tienen los demás animales, la capacidad de reinar sobre los árboles, de treparlos y escalarlos. Ese poder se nos confirió a nosotros, y nosotros debemos de aprovecharlo>> 

  Lo tenía claro, no viviría bajo unas normas tan estúpidas como aquellas. Los antiguos escritos decían que los hombres antaño dominaron la tierra, el cielo y el mar. ¿Qué le impedía a él, un humano, tocar el suelo? Sin pararse más tiempo a meditar, se lanzó al encuentro con el suelo.

Cuando cayó, el suelo no tembló, como lo hacían los árboles. El impacto no fue amortiguado, sino que fue duro. Se había hecho daño, pero no le impidió ponerse en pie. Notaba un aire distinto allí abajo, no sabía lo que era, pero se sentía genial. En su interior se cocían una mezcla de sentimientos entre la excitación y el estar haciendo algo prohibido. Se sentía de maravilla.

Se dirigió velozmente hacia el pequeño lago, quería notar la sensación del agua pura, fría y cristalina sobre su piel. Por suerte, la sombra de una enorme rama que había en lo más alto entre las copas de los árboles se proyectaba sobre el suelo y el lago; dándole la oportunidad perfecta para poder alcanzarla.

Se dirigía lentamente y siempre bajo la protección de la sombra hacia el agua. Se postró en la orilla y probó aquella agua. Era deliciosa, fresca y pura. Nada tenía que ver con el agua de lluvia que bebían. Se sentía lleno de energía y rodeado de paz. Lentamente alzó la vista para contemplar la extensión del lago desde el suelo, cuando algo llamó su atención.

Un enorme lobo blanco le miraba fijamente desde la otra orilla del lago. Era inmensamente grande, era casi de la misma altura de Marcos a pesar de estar sobre sus cuatro patas. Ambos se miraban fijamente, sosteniéndose la mirada.  Marcos permanecía inmóvil, paralizado por el miedo. De golpe, el lobo comenzó a correr, pero no lo hizo rodeando el lago, lo hizo a través de él. Sus pisadas eran tan rápidas que tan solo provocaba que el agua bajo sus patas se alterara levemente, emitiendo una pequeña onda perfectamente circular que se expandía rápidamente hasta desaparecer. Al igual que lo hace una piedra al caer al agua.

Antes de que tuviese tiempo de reaccionar. El lobo ya lo había atrapado.
  

5 comentarios:

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    1. Vale. El comentario se había publicado 3 veces. He intentado borrar uno y se han borrado los tres. Lo que decía era:
      "Uuuuuh... Es inevitable soltar un "¡Chan, chan!" al acabar de leer.
      Por cierto, me gusta lo de "a mi lo único qu em epica son los mosquitos por la noche" x) "

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    2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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    3. Me alegra que te guste y que me sigas :) Sí quieres hablar personalmente conmigo de cualquier tema no dudes en agregarme a cualquier red social que se te facilita en la página "Contacto" ^^

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