domingo, 28 de abril de 2013

Crítica: Iron Man 3

Parece mentira que hayan pasado ya 5 años desde que vimos a Tony Stark (Robert Downey Jr.) enfundarse por primera vez el traje de Iron Man allá por el 2008 y empezar un enorme macro proyecto cinematográfico que pudimos verlo gestarse en la escena post-créditos al final de “El increíble Hulk”, allí ya supimos que algo grande se cocía en los fogones de Marvel y no defraudó. Luego nos presentaron “sutilmente” a todos los integrantes de Los Vengadores originales para más tarde, unir a todos los superhéroes la película “The Avengers”, batiendo todos los récords de recaudación y expectación alrededor del globo.


Hoy en día ya con todas las secuelas confirmadas (Thor, el Capitán América, The Avengers, etc.), sólo nos queda sentarnos y disfrutar del espectáculo que Marvel nos pone en bandeja de plata. En esta entrega de Iron Man, Tony Stark se tendrá que enfrentar a un enemigo cuyo poder no conoce límites y cuya sombra es más larga de lo que parece. Cuando el mundo de Tony es zarandeado por ese enemigo al que llaman “El Mandarín”, éste se embarca en su búsqueda para destruirlo, pero ni todo es tan fácil ni tan bonito, ya que Stark tendrá que sobrevivir por sus propios medios, confiando en su ingenio y su instinto para proteger a las personas que quiere.
Una cosa que me ha maravillado de esta película es que sigue un hilo argumental anterior y éste no es precisamente Iron Man 2, sino que se trata del anterior film de la gran casa de cómics: Los Vengadores. Tony está traumatizado por los hechos que sucedieron en Nueva York cuando los alienígenas comandados por Loki (Tom Hiddleston) intentan adueñarse del planeta. Por lo tanto, no hace falta haber visto la anterior entrega del hombre de hierro para poder disfrutar de ésta, aunque ayuda (y mucho) sí haber visto la película de Los Vengadores, ya que los guiños son constantes en el metraje y una ínfima parte del guion se basa en los pensamientos de Stark con respecto a esta película.

El guion de la película está muy trabajado. Durante todo el metraje se nos muestra a un Stark humano y hundido que sólo parece vivir para darle distintas formas a Iron Man, añadiendo mejoras y construyendo trajes; trajes que se hace de rogar, ya que 
 a mayoría de la película, a diferencia de otras entregas, no aparecen homogéneamente, mostrando así el lado más vulnerable del Tony Stark. Otra cosa que ya hemos comentado antes y que me ha encantado personalmente ha sido que el parece haber un hilo invisible que une el tiempo y el espacio de todas las películas de Marvel, como si se tratara de las entregas de un cómic. También hacer hincapié en las distintas armaduras de las que se hace gala en la película, ya que los amantes de los cómics encontrarán más de una armadura muy conocida en papel.

En el apartado técnico el film no decepciona y, como ya nos tienen acostumbrados, los efectos especiales son fantásticos y alucinantes en todos los aspectos. La banda sonora de la película es muy homogénea y acompaña en todo momento, provocando que te introduzcas más todavía en el film, haciendo una mención especial a la primera canción que aparece en el film y que casi hizo bailar a la sala entera.

En definitiva, es una película que hace las delicias de los amantes del hombre de hierro y de los que no lo son. Un festival de mecánica, explosiones y efectos especiales que te enamorarán y te harán esperar hasta que la próxima película de Marvel salga del horno. 

Nota: 8/10

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